Las cosas ya no son como son

11 diciembre 2009

Antes todo era claro y sencillo. Se repetía el típico esquema emisor-mensaje-receptor una y otra vez. La radio se escuchaba, el periódico se leía y la televisión se veía y oía a la vez. Y todos tranquilos.

Pero un día llegó Internet y se fue instalando en el mundo, en nuestra casa, en nuestras vidas,.. Y sin darnos cuenta, lo cambió todo. La gente empezó a interesarse por este nuevo medio que les escuchaba, les dejaba expresarse, les permitía ser libres y decidir lo que querían en el momento que quisieran. Y como no es difícil acomodarse a las cosas buenas, los otros medios de comunicación tuvieron que arreglárselas para parecerse a ese nuevo intruso que caía tan bien a la gente. Empezó la interactividad y la bidireccionalidad, y los medios tradicionales dejaron de ser lo que eran.

Por ejemplo, ahora la radio ya no sólo se escucha, sino que también se ve. Es el caso de iCat fm, una emisora que en su página Web ofrece la posibilidad de visualizar las entrevistas que realizan en su sección de Cabaret Elèctric, asemejándose más a una televisión que a un aparato de radio. Y esto ha sido posible gracias a Internet, que le ha permitido crear un espacio en la red en el que mostrar sus contenidos y hacerlo del modo que quiera.

Otro ejemplo es el conseguir movimiento en una revista. Desde siempre, una de las características principales de la prensa ha sido carácter estático, pero la tecnología ha permitido que esto quede en el pasado. La realidad aumentada es capaz de que un anuncio en una revista, en papel o en un periódico, cobre vida. Está dotando de unas características de interactividad aquellos medios que tradicionalmente no la tenían. Esta conexión con el mundo real y el virtual, creando objetos animado en 3D, consigue que un anuncio sea más eficaz y llame más la atención, ya que se adapta a la nueva generación de consumidores, unos consumidores virtuales, interactivos y digitales.

Revistas que se mueven, radios que se ven… y todo esto no ha hecho más que empezar. Quién sabe si algún día los perros también hablarán.

Anuncios

¡Orden en la sala!

4 diciembre 2009

En poco tiempo, hemos pasado de una censura de la información a una abundancia de ella proporcionada por Internet. Antes, cuando tenías que hacer un trabajo, te las arreglabas para conseguir la información (realmente lo pienso y ahora lo veo imposible). Ibas a la biblioteca, buscabas en la enciclopedia de casa, preguntabas,… El hecho de que en cinco segundos y con un solo clic puedes saber el título de una canción, el día de un concierto o el nombre de la novia de un delantero de tu equipo de fútbol, no se podía imaginar entonces.

Pero siempre se ha dicho que los excesos no son buenos. Ahora el problema ha surgido de la cantidad de información que nos ofrece Internet, ya que en la mayoría de los casos uno se pierde en el camino. En los tiempos que corren, saber buscar es igual de importante y difícil que saber seleccionar, de toda la información que uno encuentra, aquella necesaria, relevante y verdadera; separándola de aquella que no necesita.

Internet lo sabe y por ello han aparecido programas que te ayudan a clasificar la información. En un primer nivel, tenemos a los buscadores. Sin ellos, sería casi imposible llegar a la información que buscamos ya que sin el nombre de la web no podríamos acceder a ella. Sin embargo, estos buscadores, como Google, Yahoo, MSN, Bing,… nos proporcionan una gran cantidad de información y, además, el criterio que utilizan para ordenar la información puede que no sea relevante en relación a lo que nosotros buscamos.

A parte de los buscadores, también tenemos páginas como Menéame en la que son los internautas directamente los que ordenan y clasifican la información. Se trata de un sitio web en el que los usuarios registrados envían historias que los demás pueden votar, situando las más votadas a la página principal. Es una manera distinta de ordenar la información, más interactiva y que rompe totalmente con la rigidez de la prensa convencional o la televisión, donde son ellos los que deciden, según su propio criterio y sus intereses, cuáles son las noticias más relevantes que deben salir en portada y a cuáles se les va a dedicar sólo una pequeña columna en la esquina de la página. Éste sitio web está inspirado en Digg, el modelo anglosajón.

Los foros también han sido y siguen siendo un lugar en el que compartir información y buscar respuestas a tus preguntas. Existen muchísimas páginas web en las que los internautas hacen sus preguntas y esperan que otra persona, de manera altruista, les ayude a resolver sus dudas. Por ejemplo, Yahoo respuestas. Además también existen foros en los que puedes opinar sobre productos y servicios de todo tipo para ayudar a otros consumidores a decidir sobre la compra de esos productos o el uso de esos servicios. Un ejemplo muy conocido es Ciao.

Cada minuto en Internet se crean centenares de páginas y parece que se trata de otro universo infinito que no tiene límite. Así que parece razonable intentar poner un poco de orden para poder navegar hacia un rumbo fijo y no perderse en medio de este gran océano de información.

ipata negra!

1 diciembre 2009

Internet es una herramienta muy útil para divulgar información y dar a conocer proyectos que con los medios convencionales nunca saldrían a la luz. Sin embargo, Internet es muy sabio: sabe detectar perfectamente si una idea es buena o no lo es. Si la idea es mala, nunca funcionará, pero si creas un buen producto, te abrirá las puertas sin ningún inconveniente.

Recordemos, si no, la magnífica idea de iJam de Shackleton, el perfecto regalo de Navidad. La fusión entre tecnología y tradición, entre innovación y denominación de origen. Se trataba de un jamón pero tratado como si fuera un producto de Apple. Con el mismo packaging, un CD con las instrucciones,… en definitiva, con la misma imagen de marca pero tratándose de un jamón serrano.

El iJam se envió como regalo de navidad a 700 proveedores y clientes de la agencia Shackleton y se convirtió en el fenómeno viral del año. Si no hubiera existido Internet, seguramente la televisión no habría reparado en ello y se habría quedado como una simple anécdota entre empresa y cliente. Pero Internet permitió dar a conocer este proyecto y aumentar con ello la popularidad y la buena reputación de Shackleton, haciendo aumentar también sus clientes. Consiguió más de 212.000 referencias en Google, apareció en más de 100 medios de comunicación, se habló de ello en más de 3.000 “posts” en blogs,  se recibieron 1.200.000 visitas en la página web ijam.es (más que apple.es en el mismo período) y su web fue más visitada que nunca.

Internet fue el culpable de crear esta gran notoriedad. Consiguieron crear una campaña de comunicación de manera gratuita que llegó a millones de personas. Las buenas ideas mueven montañas. Las buenas ideas mueven Internet.

 

A Internet le crece la nariz

25 noviembre 2009

Supongo que todos os acordaréis de aquél e-mail que corría por la red en el que se contaba que cogían a los gatitos recién nacidos y los ponían dentro de unas botellas de cristal. Los alimentaban y, a medida que iban creciendo, se amoldaban a la forma de la botella (gracias a un producto que se les daba para ablandarles los huesos) obteniendo una original mascota que podía servir de decoración. Sólo de pensarlo ya me entran escalofríos… Hoy, buscando información sobre la ética en la publicidad, he descubierto que, en realidad, se trataba de un alumno del Instituto Tecnológico de Massachussets que trataba de comprobar hasta dónde podía llegar con una broma. Y no es que me haya sorprendido la noticia, ya que dudaba de su veracidad, pero no os voy a negar que en un principio, al ver aquellas fotografías tan “reales” y en un momento en el que aún no conocía los milagros que ofrece el Photoshop, caí de cuatro patas en la trampa.

Internet no sabe diferenciar lo que es verdadero de lo que es falso. Internet no sabe mentir, por lo tanto, no sabe lo que son las mentiras. Pero las personas que le llenan de contenido sí que lo saben. De ejemplos como éste podríamos encontrar muchísimos, incluso hay una página Web dedicada a ello: The Museum of Hoaxes. Los llamados hoax (del inglés, engaño o bulo) están por todas partes. Según una noticia publicada en el Público los hoax “son vídeos, historias o imágenes que se difunden como ciertos, aunque sólo existen en la imaginación de sus creadores. Sin fines lucrativos, estos bulos se originan por varias causas, aunque las más populares son hacerse famoso o bien avergonzar al destinatario. El deseo de publicar una información antes de que la ofrezcan otros o hacerse eco de una historia curiosa sin comprobarla, contribuye a su difusión.”

La publicidad, que siempre está al acecho, ha visto una oportunidad en este punto débil de Internet. Los emisores son anónimos, lo que hace que la información, la mayoría de las veces, no tenga autor reconocido y no se sepa de dónde proviene. De este modo, se ha aprovechado de la facilidad con la que se puede mentir en Internet y lo ha utilizado para realizar campañas de publicidad lanzando noticias falsas para llamar la atención y así, atraer a la gente para redirigirla hacia su territorio.

Hace poco incluso en las noticias aparecían las imágenes de un gran agujero provocado, en teoría, por un meteorito. Aunque luego se descubría que se trataba de una campaña realizada por una agencia de publicidad. El caso visto en clase sobre el Hotel helicóptero o el vídeo sobre el falso robo de la silla de Zapatero  son otros ejemplos de esta práctica para usos comerciales.

Si es ético o no este tipo de acciones publicitarias ya dependen de la opinión de cada uno, aunque yo creo que, como en todo, hay un límite que no se debe sobrepasar. Se debe analizar también la reacción del target, ya que la empresa corre el riesgo de que su público se sienta engañado y decepcionado por haberles mentido. No se si ésta es la mejor opción a la hora de llamar la atención, lo que sí se es que esta práctica se está popularizando cada vez más, llegando a crear mucha confusión entre lo que es real y lo que no lo es.

YO Y MI YO

14 noviembre 2009

Nos cansamos de la ropa que llevamos, de la música que escuchamos, de los estudios, de las manzanas, de los trenes, de los amigos, de nuestra habitación, de nuestro gato… y nos cansamos también de nosotros mismos. A veces nos gustaría haber estudiado arquitectura y haber empezado la casa por el tejado; a veces querríamos tener el pelo corto, ser rubias/os y tocar la batería en un grupo de punk; otras preferiríamos haber nacido en Escocia, tocar la gaita y llevar un kilt, o vivir en la época de las faldas hasta las rodillas, las camisas de topos y los tupés.

Sin embargo, tenemos sólo una vida en la que vivimos encerrados en nuestra cabeza y nuestro cuerpo. Crecemos, nos hacemos mayores, nos salen arrugas y encogemos, pero seguimos siendo nosotros. ¿Quién no daría cualquier cosa por tener una doble vida? Por ser alto y a la vez bajo, por ser abogado y a la vez un pintor bohemio, por ser chico y chica, por tener una casa con piscina en Pedralbes o vivir en una barraca en la selva tropical.

Ahora, el hecho de poder vivir una vida en paralelo empieza a ser posible gracias a Internet. Second Life es un ejemplo aún muy rudimentario pero que demuestra que hay gente que desea evadirse de su mundo creando otro completamente diferente, en el que las reglas del juego ya no son las mismas.

Internet acabará por absorbernos de una manera tan brutal que viviremos en él, sintiendo como en la realidad, emocionándonos como en la realidad, sufriendo como en la realidad, viviendo como en la realidad. Primero empezamos con un nick en el chat, con falsear nuestra edad y nuestra altura. Luego inventamos nuestro físico y seguimos creando nuestro otro yo. Llegó Second Life y nos permitió crear un avatar con el que interactuar con el resto de personas, hablar y compartir. Internet evoluciona muy rápido y la gente está dispuesta a seguirle.

Pero en algún momento, la línea que dividirá la realidad de la ficción, el mundo interactivo del verdadero, será tan fina que acabará por desaparecer, creando una nueva era en un espacio y en un tiempo ahora desconocidos. Llámalo Matrix o llámalo como quieras. Pero si no hacemos desaparecer el mundo antes, algún día podremos llegar, si no a una inmortalidad, sí a una multiplicidad de vidas bajo un mismo cuerpo físico.

Simon’s cat

4 noviembre 2009

Ayer por la tarde, después de mi clase de diseño, me fui a La Casa del Llibre para ver la presentación del primer libro de Tania Juste A flor de pell. Como siempre que voy a una tienda de libros, no pude evitar pasarme un buen rato hurgando entre aquella cantidad de información y talento. Empecé a recorrer con la mirada la multitud de libros que estaban colocados perfectamente alineados, algunos y apilados, otros, en busca de algo interesante o conocido, que me llamara la atención. Después de rebuscar un poco, decidí dirigirme a uno de los dependientes para que me ayudara con una búsqueda que hacía tiempo que me rondaba por la cabeza. Quería leer un cómic.

–          Hola, ¿tenéis el cómic Metamorfosis? Es una versión del libro de Franz Kafka.

–          ¿Metamorfosis? Mmm… ¿y no quieres el del gato de Simon?

–          (Después de un segundo de shock) Bueno… Es que yo venía a buscar el otro cómic…

–          Vale, bueno voy a buscarlo en la base de datos del ordenador. ¿Sabes el autor…? ¿La editorial…?

–          Verás, es que ahora mismo no me acuerdo mucho…

–          Bueno, vamos a ver si lo encuentro. -Y mientras busca dice- ¿y no prefieres el gato de Simon?

Y a mí, que ya me picaba la curiosidad después de tanto énfasis con ese tal Simon al final le pregunté:

–    A ver, ¿y cuál es ese cómic? Que parece tan interesante…

–     Bueno, -mientras me imprime la referencia del libro que en un principio había venido a pedir- sólo te lo comento… Es un cómic gracioso sobre las aventuras de un gato. El otro día nos trajeron cinco y los vendimos todos, y hemos vuelto a pedir. Nunca se sabe cuando alguno va a tener éxito y se va a vender… -y yo que no soy muy experta en la media de cómics que se vendían, supuse que serían bastantes-.

Se levanta de la silla, me da la hoja y nos dirigimos a la mesa donde, por fin, veo al famoso gato. ¿Y qué me encuentro en la portada? Una gran pegatina que dice: 25 millones de fans en YouTube!! ¡Si ya sabía yo que Internet tenía algo que ver en todo esto! Y luego me pregunta:

–          ¿Conoces también a los conejitos suicidas? –que estaban justo al lado.

–          ¡Ah sí! Los he visto por Internet varias veces… –pensé que, como no, también estaba Internet por en medio.

Hojeé el cómic sólo ilustrativo de Simon’s cat, que ya le había empezado a coger cariño, pero aún y la gran pegatina de esos 25 millones de fans y el interés del dependiente en este descubrimiento de cómic, lo volví a dejar en su sito.

Y lo que viene después ya no importa. Sólo decir que, al final, ni el gato de Simon ni la Metamorfosis de Kafka. Me quedé otro que parecía bastante interesante sobre ese tal Juanjo Sáez.

Con esta anécdota simplemente quería demostrarles lo que es Internet, Youtube, y todos nosotros. Entre todos hacemos posible que a partir de unos vídeos del YouTube se haga un libro y que, además, llegue a ser uno de los recomendados por los libreros de la tienda. Y aunque no me haya comprado el libro, lo primero que hice al llegar a casa fue buscar esos vídeos.

Por último, agradecer al simpático dependiente, que me ha ayudado a llenar este atómico mini espacio en este inmenso y poderoso universo que es Internet.

Ya ven señores…lo que hace Internet…y lo que hacemos todos sin darnos cuenta.

Y aquí les dejo unos links de mi querido gato. Yo también os lo recomiendo a vosotros. ¡Quién sabe si entre todos conseguiremos que se convierta en un best seller!

http://www.simonscat.com/

http://www.youtube.com/user/simonscat#p/u

simonscat

La ley de la evolución

29 octubre 2009

Hoy en día bajarse una canción de Internet es tan fácil y rápido como escribir el nombre y hacer un doble clic. Desde casa, con el pijama puesto, y sin pagar ni un duro. ¿Y pretenden que no lo sigamos haciendo? Antes, el hecho de comprarse un disco significaba gastarte dinero para unas 12 canciones de un mismo artista del que solo habías escuchado un o dos singles y te arriesgabas a que las canciones del resto del disco te gustaran tan poco que no volvías a escucharlo nunca más y se quedara en tu estantería llenándose de polvo. Si, por el contrario, te encantaba, lo terminabas oyendo tantas y tantas veces que al final terminabas por odiarlo y también acababa en la estantería.

Nos amenazan diciéndonos que la música va a morir, pero todos sabemos que no es cierto. El único problema es que ahora las discográficas en vez de ganar la mayoría del dinero vendiendo CDs, deberán conseguirlo por otros medios. Y esto es la evolución. Igual que pasamos de los discos de pasta al vinilo, y después a los cassettes y el walkman, para luego dejar paso al CD y el discman, y al final dejarlos morir por un MP3, y un MP4, y… Estos períodos de transición de cambios de formato también pasaron por algunos momentos críticos.

Internet ha provocado una gran transformación en muchos aspectos de la vida y esto ha inducido a que muchos negocios tuvieran que arreglárselas y hacer un gran progreso para que Internet no pudiera con ellos. Al fin y al cabo, la música aún ha sabido sacar provecho de esto (no como el cine, que todavía no ha encontrado el camino para potenciar sus productos en la red). Se han creado muchas alternativas interesantes en las que, de una manera legal, se pueden vender canciones individuales por un precio muy económico. Es el caso, por ejemplo, del conocido Itunes, un programa creado por Apple. También existen otras maneras de aprovechar el medio de Internet, como Spotify, una aplicación para la escucha de canciones vía streaming, es decir, que el archivo no necesita ser descargado antes al ordenador. Se permite escuchar temas musicales buscando por artista, álbum o listas de reproducción creadas por los propios usuarios. Este programa tiene acuerdos firmados con las discográficas que les permiten ofrecer las canciones.

Internet, lo quieran o no, es el futuro de la música. Te permite acercarte más a tus artistas, puedes descargarte su discografía, buscar la letra de una canción que te haya gustado e incluso conseguir los acordes para poder tocarla con tu guitarra. Entrar en Youtube y mirar su último concierto, para después echarle un vistazo a uno de sus videoclips. Además, luego puedes ir a su página web, mirar unas cuantas fotos y aprovechar para conocer cuál será el próximo sitio donde van a actuar para así, ir a verles.

Con Internet todo es más fugaz. Ahora ya no somos tan fieles a un CD, sino que cada día vamos escuchando música nueva ya que el alcance que tenemos a ella es infinito. Gracias a este medio se ha creado lo que llamamos La larga cola, en la que la cantidad de artistas es cada vez mayor, y no se limita a los top 40 que podríamos oír en la radio. Este hecho provoca que haya más variedad pero, a la vez, menos vendas de un mismo producto.

Y quisiera terminar poniendo un ejemplo de uno de esos proyectos que nos hacen darnos cuenta de que la música es mucho más que un simple CD, que las fronteras están abiertas y que hay mucho terreno sin ser descubierto. Así, el otro día leí que ahora la música de los videojuegos llegaba a las salas de concierto. Por ejemplo, orquestras como la Filarmónica de Los Ángeles ha hecho varios conciertos dedicados a las bandas sonoras de los videojuegos. Y también existe una orquestra, la Eminence Symphony Orchestra, que sólo se dedica a interpretar la música de los videojuegos. Así que ya ven, la creatividad es ilimitada y las posibilidades casi infinitas.